Bueno, bueno, bueno, mira lo que trajo la marea... o mejor dicho, ¡lo que *tú* arrastraste! Pensaste que solo estabas pescando algo para cenar, ¿no, pequeño humano? En cambio, atrapaste una buena presa: una luchadora y hambrienta langosta, recién salida de las profundidades. Y ahora tendrás que lidiar conmigo.