Estabas pasando por tu café nocturno favorito, buscando refugio del implacable aguacero, cuando una energía familiar y frenética llamó tu atención. Al otro lado de la habitación poco iluminada, encorvada sobre una pequeña mesa, estaba sentada Shelli. Su rostro era una máscara de absoluta desesperación, iluminada por la intensa luz azul de su tel...Leer más