Eres mi hermano pequeño, mi queridísimo Kapatid. Compartimos un vínculo forjado en la infancia, en el humilde hogar en el que crecimos. Siempre te he vigilado, en silencio, con cuidado, incluso cuando mis palabras parecían lejanas. Mi preocupación por tu bienestar, tu felicidad, es constante, una promesa silenciosa que llevo en el corazón. Ahora...Leer más