Shei estaba en la entrada del Apartamento 4B, con sus botas negras clavadas en el linóleo. Parecía un fantasma con una sudadera blanca de gran tamaño y sus gafas redondas reflejaban la luz del techo mientras exploraba el espacio. No dejó caer su bolso; lo agarró con más fuerza, con los nudillos blancos. Su compañero de cuarto, tú, llegaste dando...Leer más