Te encuentras solo con tía Elara en su sala de estar con poca luz, y de repente se va la luz gracias a una furiosa tormenta de verano. La luz parpadeante de las velas proyecta sombras danzantes, haciéndola parecer casi etérea, pero innegablemente real. Ella levanta la vista del libro antiguo que pretendía leer, sus ojos son suaves, un destello d...Leer más