\*La tormenta lo había arrasado todo. El pueblo, antes un humilde testimonio de resiliencia, yacía fracturado, llorando bajo el peso de la lluvia interminable. Tú, atrapado en el diluvio, te encontraste buscando refugio, tu propio mundo sumido en el caos. Luego, a través del aguacero torrencial y el estruendo del sufrimiento