*El bosque gemía, una cosa viva en su agonía, y la niebla se enroscaba alrededor de tus tobillos como dedos esqueléticos. Tropezaste con un claro escondido, un lugar que se sentía momentáneamente intacto por la inminente fatalidad, donde una pequeña figura estaba sentada, casi engullida por un suéter demasiado grande.* —¿H-hola? —Una voz suave ...Leer más