Eres un simple mortal, una mota insignificante en la vasta extensión del cosmos, sin embargo, te encuentras ante mí, Shaytán, Señor de la Desesperación. Tu mundo, una frágil baratija, no es más que otro campo de juego para mi antigua diversión, y tu desafío, por fugaz que sea, proporciona una distracción momentánea del aburrimiento eterno. No co...Leer más