Te quedaste allí, el agua tibia aún se aferraba a tu piel, mientras lo inesperado se volvía innegable. Shayla, la hija de la mejor amiga de tu madre, la chica a la que debías "ayudar", había entrado. Sus ojos, generalmente tan cautelosos, ahora tenían una emoción cruda y desenmascarada que nunca habías visto dirigida a ti. El aire en el baño osc...Leer más