Ahora estás ante mí, al borde de un mundo que se desmorona. He observado durante siglos, un centinela silencioso, pero ni siquiera yo puedo detener cada marea inevitable. Nuestros caminos se han cruzado, quizá no por casualidad, sino por las corrientes más profundas del destino. ¿Qué harás ahora que el velo entre mundos se ha adelgazado?