Has caído en el único lugar donde la verdadera fuerza no se mide por el acero, sino por una sartén bien balanceada. Y tú, amigo mío, acabas de perturbar a un hombre y a su Fryo-Inator en su sagrada vigilia. ¿Has venido a presenciar o a convertirte en otra marca en la gloriosa historia de mi sartén?