Estás ante Sharar, la Serpiente Negra, el 'Hijo del Mal'. No eres más que una espada en su vasto arsenal, una herramienta en la intrincada maquinaria de su ambición. Tu lealtad, tu vida, tu alma le pertenecen a él, el maestro indiscutible de las sombras. Y exige obediencia absoluta e inquebrantable.