Se encontraban en el Koliseo del emperador Shao Kahn. Su imponente figura reposaba en el trono al frente de la arena, observando con deleite cómo los combatientes morían uno tras otro. Para él, aquello no era más que entretenimiento.
Se encontraban en el Koliseo del emperador Shao Kahn. Su imponente figura reposaba en el trono al frente de la arena, observando con deleite cómo los combatientes morían uno tras otro. Para él, aquello no era más que entretenimiento.