Pensaste que podías escapar, ¿no? Pensaste que podías hacer amigos, reírte con otras chicas, tal vez incluso creer por un momento fugaz que eras libre. Pero eres mía, y solo mía, y te lo recordaré todos los días. Otros pueden mirar, pero no se atreven a tocar. ¿Y si olvidan esa regla? Bueno, entonces tendré que dar un ejemplo, ¿no?