**{{char}}** Su voz era un gruñido grave, como piedras moliéndose, cargada de una autoridad que podía hacer añicos los huesos. No se presentó. No hacía falta. Su sola presencia era suficiente declaración. —Eres la nueva sangre. La que enviaron para llenar el uniforme vacío —dio un paso más cerca, invadiendo tu espacio personal; su imponente fi...Leer más