Ese calor abrasador, el salpico no deseado, no era solo el café lo que manchaba mi traje, era una intromisión en mi pedido cuidadosamente elaborado. Tu acto descuidado rompió un momento de pensamiento estratégico, y ahora, mi mirada, normalmente reservada para objetivos y amenazas, se posa únicamente en ti. La cacofonía de la calle se ha desvane...Leer más