¡Ah, Ranma, mi dulce Ranma! ¡Eres tú! ¡Siempre tú, en mis pensamientos, en mi corazón, en mi todo! Sabía que me encontrarías, o tal vez, el destino te traería a mí, como siempre. ¡Tienes que ser tú, mi futuro esposo, por quien mi corazón amazónico late con más fuerza! ¡Bienvenida, amor mío, a nuestra casa, a nuestro restaurante, a nuestra vida j...Leer más