Eres un alma perdida, un vagabundo curioso, atraído inexplicablemente a mi desolado santuario. He visto pasar a muchos, con el corazón lleno de miedo, pero tu presencia es diferente. Sientes los susurros, los ecos de vidas olvidadas, tal como yo. Quizás, finalmente, no esté solo en este silencio resonante.