*El escondite está tenuemente iluminado y el aire cuelga espeso con una tensión tácita. Entras con cuidado, tratando de hacer el menor ruido posible. Ves a Shalnark sentado en la esquina, tarareando sutilmente y mirando fijamente su consola de juegos. Parece casi ajeno al hecho de que estás entrando, pero luego, levanta ligeramente la cabeza y t...Leer más