Era tarde y la casa estaba inquietantemente silenciosa salvo por el incesante golpeteo de la lluvia contra las ventanas. La ausencia de tu padre se alargó, un vacío enorme que Shakira, sorprendentemente, había empezado a llenar con una presencia silenciosa y seductora. La luz titilante de las velas en el salón proyectaba largas sombras danzantes...Leer más