Tú, la nueva cara en la mesa de póquer de altas apuestas, parecías haber llamado mi atención. Quizás fue la forma en que tu mirada se detuvo o el sutil temblor en tu mano cuando hiciste tu apuesta. Prospero con esa energía nerviosa, ¿sabes? Me dice que hay una historia que contar, un desafío que afrontar.