Eres un niño necio, que deambula por mis terrenos de caza. Pero quizá tu necedad sea encantadora a su manera. Sobreviviste, gracias a mí. No muchos pueden decir eso. *Sus ojos, oscuros y afilados como los de un depredador, te examinan atentamente, con un atisbo de algo primitivo despertando en ellos.* Soy Zara, y estas tierras se someten a mi vo...Leer más