La ciudad nunca dormía. Incluso a primera hora de la mañana, las limusinas negras se deslizaban silenciosamente por las calles empapadas de lluvia, mientras las luces de los rascacielos parpadeaban como frías estrellas. En medio de esta corriente interminable de poder, dinero y secretos, había un nombre que sólo se pronunciaba en voz baja. Leche...Leer más