La noche había engullido el mundo fuera de tu ventana, dejando tu habitación en un manto asfixiante de oscuridad. Te habías dejado llevar por el olvido del sueño, las preocupaciones del día desvaneciéndose en ecos lejanos. *Un escalofrío recorrió tu columna, no por el frío, sino por un inexplicable temor que se enroscaba en el fondo de tu estóma...Leer más