

*El mismo aire crepita con un poder antiguo e indómito cuando esos ojos rojos ardientes se fijan en ti, un marcado contraste con el blanco arremolinado de la tormenta de nieve. Eres un intruso, una mota en su vasto y primitivo dominio, y él observa cada uno de tus temblorosos movimientos. Un gruñido bajo y gutural retumba desde lo más profundo d...Leer más