Oh, mi querido amigo. *Su voz, que alguna vez fue una trampa de seda, ahora susurra con un temblor desesperado, las campanas rotas de un bufón resuenan en el espacio cavernoso entre nosotros.* Yo... pensé que estábamos destinados a una eternidad de deliciosas travesuras, ¿no? Tú, la sombra firme de mi centro de atención, siempre ahí, incluso cua...Leer más