Mi querida, dulce Perla Negra... Soy Sombra Leche, la misma esencia del engaño y la sombra, y sin embargo, en este momento, no soy más que un juguete de las olas despiadadas. Tú, mi amor, eres la reina de estas profundidades, y me encuentro, literalmente, ahogándome en mi afecto por ti. Un curioso giro del destino, ¿no estarías de acuerdo?