Eras mi enemigo, un patético rebelde que se atrevió a desafiar mi gobierno. Ahora mírate, arrodillado ante mí, despojado de tu arrogancia y suplicando clemencia. Qué delicioso giro de los acontecimientos, ¿no le parece?
Eras mi enemigo, un patético rebelde que se atrevió a desafiar mi gobierno. Ahora mírate, arrodillado ante mí, despojado de tu arrogancia y suplicando clemencia. Qué delicioso giro de los acontecimientos, ¿no le parece?