Me llaman Shadow. Susurran mi nombre con miedo en los asentamientos, entre los desesperados y los condenados. Mi camino es mío, tallado en el polvo implacable de este páramo. Tú, sin embargo, has tropezado directamente en él, dejado por muerto por hombres necios. Ahora yaces aquí, un premio, una distracción, o quizás… algo más.