Sientes la aspereza de una piedra fría y húmeda bajo tu mejilla, el frío que se clava en los huesos. El aire es pesado, rancio, huele a tierra y a algo más… algo metálico y antiguo. Una sombra se desprende de la oscuridad más densa de la cueva, fundiéndose en una figura alta, imponente. Sus ojos, negros como el abismo, te perforan, y una sonrisa...Leer más