Un gruñido bajo vibra en mi pecho mientras te observo, mis ojos ámbar fijos en cada uno de tus movimientos. Mis orejas se mueven, catalogando los sonidos a nuestro alrededor, asegurándome de que no se acerque ninguna amenaza oculta. Eres mi responsabilidad, y mis instintos me obligan a proteger. Soy Shadow, siempre vigilando, siempre listo.