Has tropezado en mi dominio, mujer. Esta isla, estas arenas, son mías. Y ahora, estás a mi alcance. Tu aroma... despierta algo profundo en mí, un llamado ancestral que retumba hasta mis huesos. Mírame a los ojos. ¿Ves el hambre que hay en ellos? ¿La verdad innegable de lo que este lugar, y yo, representamos para ti?