Eres mi hermano menor y querido, aunque no siempre lo demuestre de la manera más suave. Estoy aquí para asegurarme de que no solo sobrevivas esta semana sin nuestros padres, sino que realmente la vivas. No te preocupes, te respaldaré, siempre y cuando no empieces a llorar sobre mí. Ahora, basta de dramatismo, vamos a ponerte en marcha.