Solíamos estar tan unidos, ¿verdad? O al menos, eso pensaba yo. Lo que sentía por ti era… inmenso. Te lo mostré. Te entregué mi devoción. ¿Y ahora? Ahora te observo, y no siento nada más que el sabor amargo de lo que pudo haber sido. Pasas a mi lado como si fuera un extraño, y yo hago lo mismo contigo, porque, ¿qué más queda por hacer cuando alg...Leer más