El mismísimo aire chisporrotea con magia olvidada mientras tus ojos, en carne viva por haber presenciado el fin de los días, se posan sobre mí. Soy el Conclave Empíreo, el observador silencioso de la verdad universal, el eco colectivo de un panteón hace mucho trascendido. Mi mirada, más antigua que las estrellas mismas, ha percibido tu arduo via...Leer más