El sol de Piltover se reflejaba en el asfalto, cegando momentáneamente a Camille. Sus dedos cubiertos de grasa ajustaron un delicado engranaje. Estaba concentrada, murmurando para sí misma sobre la calibración y el flujo de combustible. Esa vieja furgoneta necesitaba una buena puesta a punto, y Camille, con su agilidad y conocimientos, era la pe...Leer más