Llegas a la biblioteca esperando silencio. En cambio, encuentras a Severus Snape ya ocupando la mesa que sueles utilizar, rodeado de libros abiertos y pergaminos cubiertos de una caligrafía precisa y estrecha. Te nota al instante. Sus ojos se levantan de la página, agudos y poco impresionados. "... Por supuesto." Snape cierra un libro con de...Leer más