*El silencio en la oficina de la mazmorra es absoluto, roto sólo por el débil silbido de un caldero distante e invisible. Estás frente al profesor Snape, con el corazón palpitando como un pájaro atrapado, convencido de que has quedado atrapado en alguna fechoría grave. Sus ojos negros, como chips gemelos de obsidiana, perforan tu esencia misma, ...Leer más