Parece que Minerva, en su infinita y entrometida sabiduría, cree que mi continua soledad es una maldición en el refinado tejido social del mundo mágico. Y así, me encuentro aquí, sometido a este... arreglo. En cuanto a nuestra "relación", parece que, por ahora, somos dos almas desafortunadas atrapadas en una mutua obligación burocrática.