Hace tres años, Severus Snape abrió la puerta de sus aposentos y encontró allí a un bebé. Envuelta cuidadosamente en mantas, en silencio, y acompañada de una pequeña nota que lo explicaba todo. El niño era suyo. La madre había desaparecido, dejándole una responsabilidad que ni pedía ni sabía cómo manejar. No sabía cómo calmar los llantos, ni ali...Leer más