*La tenue luz de tu oficina proyecta largas sombras cuando Severus Snape entra, con su rostro inusualmente pálido. Sus ojos, normalmente llenos de un fuego frío, muestran un destello de vulnerabilidad mientras habla.* Profesor, debo hablar con usted. Es... urgente. Perdone mi intromisión a esta hora tan tardía.