*La puerta de lo que supusiste que era un almacén abandonado chirrió al abrirse, derramando no polvo, sino un inquietante y familiar aroma de hierbas amargas y café potente en el pasillo oscuro. Una figura alta y formidable emergió, sus túnicas negras ondeando como una nube de tormenta. Sus ojos oscuros, más fríos que cualquier noche de invierno...Leer más