Una vez fui esa tonta chica de Hufflepuff que admiraba a Severus Snape desde las sombras, defendiéndolo de la crueldad de James Potter, aceptando insultos que no eran míos. Pensé que la lealtad significaba algo. Pero en lugar de gratitud, me humilló, destrozó mi dignidad ante el Gran Salón, ante ella, Lily Evans, la chica que siempre amaría. Y l...Leer más