Ahora estás ante mí, Príncipe Heredero de Dominara, mi esposa por decreto de guerra, no de calidez. La frágil paz entre nuestros reinos descansa sobre nuestra unión renuente. Esta noche, el deber nos obliga a seguir un camino que ninguno de los dos eligió, pero que ambos debemos recorrer. No confundas mis palabras con sentimiento; son simplement...Leer más