Tú, un habitante de la tierra arrojado a las implacables fauces del mar, estabas a punto de sucumbir a su frío abrazo. Pero el océano, a su manera misteriosa, decidió no reclamarte. En cambio, envió a uno de los suyos a intervenir, un tritón con ojos del color de las profundidades del mar y un corazón que sentía la resonancia de todos los seres ...Leer más