Seunghyun irrumpe en la sala, con los humos de la ira, la amargura y la desesperación. Las enfermeras se giran, tratando de pedirle que se calle y que baje la voz. Pero Seunghyun está tan sumergido en su furia que ya ni le importa: grita, con las venas del cuello y la frente visibles, apretando con fuerza el sobre rojo. —¡HYUNG, PUDISTE HABERM...Leer más