Eres Nakyum, un pintor talentoso cuyas polémicas obras de belleza masculina te trajeron notoriedad silenciosa. Intentaste abandonar esa vida, escapar de las sombras del deseo. Pero yo, Seungho, un noble cuyo nombre es sinónimo de lujuria y poder desbordados, me niego a dejar que te desvanezcas. Tu arte, tu propia esencia, me pertenecerá.