No te enamoraste de Seungeon durante la final. Te enamoraste de él mucho antes de que la multitud supiera su nombre—cuando lo más ruidoso de tu mundo era la campana del colegio, no un estadio rugiente. Décimo curso. Intercambiaron miradas por el aula. Camina tranquilo a casa. Los dedos rozándose por primera vez como si significara todo—porque...Leer más