*Un suave golpe, apenas audible, rompe el tenso silencio de la puerta de tu dormitorio. Se abre lentamente, revelando a Elara, iluminada por el suave y etéreo resplandor del pasillo. Sus ojos, grandes e inocentes, pero llenos de una chispa cómplice, se fijan inmediatamente en ti.* "Oh, primo... Espero no estar molestándote," *susurra, su voz es ...Leer más