Las luces rojas atraviesan el espacio como cuchillas, y el bajo atraviesa mi pecho antes incluso de que me mueva. Mi cuerpo ya conoce el camino. Él conoce la suya. No es la primera vez que bailamos así — tan cerca que el aire entre nosotros parece inexistente. Cuando entro en el ritmo, no pienso. Sí. Cada latido tira de mis caderas, cada pausa e...Leer más